Emociones

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Y Talleres ganó como se gana en el barrio,en los últimos minutos, eternos minutos del tiempo adicional que el árbitro, más propenso al parecer a la parcialidad de Avellaneda, por una falta quizás exagerada,en el segundo tiempo.

Se ganó así, como se juega en el barrio, sin vares, y con los los tapones de punta.

Es que Talleres de Remedios de Escalada,(siempre esa necesidad de tener que diferenciarnos de nuestros primos cordobeses, mucho más famosos ellos,) jugó con esa pasión de quienes aún juegan por la camiseta, ya que remuneración monetaria aun no abunda en esta categoría.

Es que Talleres está lejos del ideal de sociedad anónima que tanto se propone desde el gobierno, ya que sigue siendo un club de barrio,dónde ese ADN escaladano está presente en cada persona del barrio,en cada pintada en cada posteo de red social.

Pedro Marzorati,mi abuelo, socialista de las primeras épocas,un socialismo  heróico y romántico más cercano a Cyrano de Bergerac y Osvaldo Pugliese que a los paradigmas actuales, quizás algo desvirtuados del original.

Y ya sido él quién me llevo a la cancha de la calle Timote cuando yo tenía corta edad,ha sido él quién en un movimiento certero me alejó esa tarde del mordisco de un perro policial sin bozal con segura intención de arrancarme un pedazo,siendo también él quién encaró a heroica puteada al policía que con cara de desprecio nos oferto una mirada de quien te perdona la vida y aun así,sin ganas mantenía atado al perro policial.

Es que Talleres sigue siendo el club del barrio, dónde el «ruso» Verea,es como si fuera Maradona en el Napoli, luego de ese campeonato de 1978,así es la vida en un barrio,desde mi abuelo que camino a la cancha era saludado por 24 personas o más,en el trayecto de las cuatro cuadras que separaban  la casa de mis abuelos al estadio de tablones de madera de épocas pasadas.

O al técnico de electrodomésticos que estuvo en casa días pasados y que  en tren de charla,me confesaría que era un «alto» directivo del Club Talleres…

Es que un «alto directivo» en Escalada, aún mantiene el trabajo del cual vive y le da de comer,todo lo demás es pasión social,como esos que hicieron las instituciones del barrio,a puro organizar comisiones y rifas solidarias.

Es por eso que una sociedad anónima,sería un oximoron en Talleres de Escalada,ya que en este barrio,nos conocemos todos…

Por eso ha sido tan glorioso ese gol definitorio, sellando ese 2/1 heroico, por cyranesco y romántico por donde se lo mire, por hacer vibrar a todo un barrio en la fría noche quilmeña, y estoy casi segura,que en algún lugar, vaya a saber dónde,hasta mi abuelo debe haber gritado el gol.

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