CRONICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA

Compartí esta publicación

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Email

I. Yamal-Nenets. Dos mil kilómetros al nordeste de Moscú, en plena estepa siberiana, en el Artico ruso, donde la temperatura en tiempos de invierno cae a más de 40 grados bajo cero. Un sitio de reclusión hoy rusa, ayer soviética.  Una más de las componentes del archipiélago Gulag,  -descripto en forma escalofriante por la pluma distinguida de Alexander Solyenitzin-  donde no solo se obligaba a los presos a trabajar de manera forzada, sino que se les interrogaba y torturaba a manos de la policía soviética, y supusieron la muerte de millones de personas. En ese prisión termina de morir  -natural, inducida o dolosamente producida-  Alexei Navalny, de 47 años.

SIMILITUDES Y DIFERENCIAS:                                                                                                                                                  II. ¿Quién fue Alexei Navalny?.  Abogado y político ruso al que la prensa occidental lo definió como el «líder de la oposición» de Vladimir Putin. ​ En 2011, fundó la ONG Fundación Anticorrupción, cuyo objetivo es la investigación de la corrupción de funcionarios, autoridades y empresas rusas controladas por el Estado. Utiliza su  blog personal para organizar peticiones a gran escala de la ciudadanía frente a lo que él considera problemas de Rusia, principalmente relacionados con la corrupción, de acuerdo con las leyes de la propia Federación Rusa que parecen ser ampliamente ignoradas por los funcionarios, las autoridades y las empresas controladas por el Estado. Así, el índice de percepción de corrupción 2018 situaba a Rusia en el puesto 138 de los 180 países analizados. Comparativamente, en ese mismo año la Argentina transitaba el puesto 85 y hoy el 94. ​

En agosto de 2020, se desplomó durante un vuelo sobre Siberia y fue trasladado de urgencia al hospital de Omsk, un aterrizaje de emergencia que le salvó la vida. Los funcionarios rusos finalmente permitieron que lo trasladaran en avión a Berlín (Alemania) para recibir tratamiento. El gobierno germano reveló que las pruebas realizadas por el ejército encontraron «pruebas inequívocas de un agente químico venenoso de guerra del grupo Novichok».     El Kremlin negó cualquier implicación y rechazó el hallazgo de Novichok. Muchos se mostraron escépticos, incluido el propio Navalny, que se embarcó en su propia investigación con un equipo de periodistas. Navalny engaña a un agente del FSB (antigua KGB) para que admita por teléfono que el arma química fue rociada sobre su ropa interior en un hotel de la ciudad rusa Tomsk. El agente de los servicios rusos dijo que si el avión no hubiera realizado un aterrizaje de emergencia, Navalny habría muerto. Se desconoce el destino del agente. 

En el inicio del año 2015, en Argentina, el hombre que mayor custodia del país tenía, el Fiscal Alberto Nisman, a cargo de la Unidad especial de la Fiscalía para indagar sobre la voladura de la mutual judía (AMIA)  -el mayor hecho de terrorismo ocurrido en Argentina-  es asesinado por siniestras y oscuras fuerzas que aun no se han descubierto cuando estaba a punto de involucrar al gobierno de la República Islámica de Irán como rsponsable de aquel atentado y su connivencia con el gobierno argentino de ese año 2015 que llevaba la pretensión de celebrar un pacto con Irán para que estos juzgaran a los propios imputados. Un verdadero pacto de impunidad.

III. En enero de 2021, regresó a Rusia junto a su esposa tras permanecer cinco meses en Alemania después de su envenenamiento. Navalni fue arrestado al cruzar el control de pasaportes, acusado de incumplir las condiciones de una condena previa por corrupción. Previamente había sido advertido de regresar al país para que cumpliera los términos de su prisión suspendida.​ El juzgado del distrito de Jimki  decretó prisión provisional hasta el 15 de febrero, día en el que debía decidirse si continuaba en prisión o regresaba al régimen abierto de condena que disfrutaba antes del envenenamiento.​ En enero de ese año, la Fundación Anticorrupción dirigida por Navalni publicó la investigación titulada «El palacio de Putin: historia del mayor soborno  acerca del palacio que tiene Putin a orillas del mar Negro, en Gelendzhik. ​ La investigación concluye en un documental con subtítulos en inglés, así como con un informe publicado exclusivamente en ruso. ​ El vídeo con el documental contaba  -sin confirmar-  con doce millones de visualizaciones a las nueve horas de su aparición en Youtube lo que conduce a que en 2022 fuera declarado culpable por un tribunal ruso y condenado a una pena de nueve años por «fraude y desacato a tribunales rusos». El juicio es considerado como un fraude por numerosos países.

Por entonces, en Argentina,  el gobierno de la dupla de los Fernández, a través del presidente Alberto Fernández y su zigzagueante política exterior invita al Presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin,  imputado como ideólogo del envenenamiento de su opositor Alexei Navalny, a que su país entre a América Latina a través de la República Argentina. Una forma directa de invitar a un señalado por el mundo como autor de un homicidio que la casualidad hizo que no fuera por el Presidente de nuestro país que había señalado  -antes de ser electo- que el Fiscal Nisman había sido asesinado y ahora  -en ejercicio de su cargo-  sostenía que que era un suicidio.

IV.  Sus partidarios aseguran que los casos fueron fabricados para amordazarlo y que el aislamiento al que fue sometido cada vez más cruel habría incidido definitivamente en su salud. Él se mantenía optimista: “El régimen de Putin es un accidente histórico, no una inevitabilidad”, escribió en un intercambio con Andrew E. Kramer, periodista del Times, en 2021, la primera entrevista que dió estando en prisión “Tarde o temprano, este error se arreglará, y Rusia avanzará hacia un camino europeo democrático de desarrollo. Simplemente porque eso es lo que la gente quiere”.

La muerte de Navalny, cuyas circunstancias no han sido aclaradas, ha ensombrecido Europa. Y ha obligado a señalar la presunción de culpabilidad en quien dirige y se apresta a dirigir por cinco años más los destinos de la desdichada Rusia: Vladimir Putin.

Al ciudadano de a pie, a nosotros, simples lectores curiosos de una realidad que nos abruma, una de las lecciones que nos deja esta muerte  -que demorará en esclarecerse como en nuestro país tarda la causa Nisman-  es la que plantea el interrogante sobre si el mundo democrático que apreciamos puede ser derrotado.

En Rusia, al menos 366 personas habían sido arrestadas en los últimos días, algunas de ellas por llevar flores en memoria de Navalny, lo que ha generado preocupación por la posibilidad de que se recrudezca la represión en un momento clave. En marzo, se celebren unas elecciones en las que se espera que Putin se reelija por un quinto período. La viuda de Navalny, Yulia Navalnaya, dio un mensaje por video donde insinuaba tomar el relevo del lider de la oposición.  “Voy a continuar el trabajo de Alexéi Navalny y seguiré luchando por nuestro país”, dijo. “Les pido que se queden a mi lado, no solo durante la pena y el interminable dolor que nos ha rodeado y no nos deja”.

Contigo estaremos en esta puja por la democracia.-

 

 

 

 

 

Compartí esta publicación

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Email
Scroll al inicio