LOS ENEMIGOS DEL PRESIDENTE

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I. Un clásico de los regímenes populistas es encontrar la culpa en otros. Otro método es,  a veces intencional, otras no tanto y otras por ignorancia o desconocimiento el buscar enemigos donde no los hay, convirtiéndose en una fábrica de elaboración continua de modo tal que, a través de estas formas no asumir nunca responsabilidades de gobierno que el pueblo ha depositado en ellos mediante el sufragio.

Pero debe haber pocos países donde un gobierno tenga la abundancia de enemigos como el nuestro, producto de la necedad de quien lo encabeza y también de sus fieles apóstoles muchos de los cuales han superado largamente la traición de Judas.

II. No había llegado AF al Gobierno cuando en la lista y -por mucha diferencia-  la lideraba Macri que aun detentaba el mandato constitucional. Por supuesto que se sumaba a él, el presidente de Brasil, el de Estados Unidos, los mercados, el “modelo” neoliberal y la prensa hegemónica. La etapa del “lawfare” no había llegado aún.

Bastó que alcanzara al sillón de Rivadavia sin plan,  para enterarnos que los planes no siempre sirven ni resulta bueno tenerlos. No obstante vale la pena recordar que Juan Domingo Perón implementó desde sus presidencias dos planes quinquenales, al estilo soviético de Stalin. A su vez, mientras decía esto, se cansó de anunciar y ejecutar nuevos planes sociales, los que hoy  -abruptamente- se han suspendido.

III.  Por si los enemigos internos fueran pocos, en época de pandemia y aislamiento, el Presidente tuvo siete anuncios de extensión de la cuarentena  -en el peor manejo que se hizo de la misma- donde se creó, a raíz de inútiles comparaciones, roces diplomáticos de distinta envergadura en las que siempre quedamos a contrapierna como se diría en la jerga futbolera.

Cuando se produjo la primera extensión de la cuarentena, Fernández utilizó a España y a Italia para comparar la cantidad de muertos y fallecidos. También utilizó a Chile, Estados Unidos y Brasil. Tras este anuncio ya hubo problemas con Chile. Sebastián Piñera hizo hincapié en que su país tenía otra política y realizaba más testeos. “Me recuerda una frase de Serrat: nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio, fueron las palabras de Piñera.

En otro anuncio posterior se reiteraron las comparaciones. Se utilizó a Suecia y Noruega para ponderar la utilidad de la cuarentena. Esto provocó un comunicado de la embajada sueca en Buenos Aires. “El objetivo es aplanar la curva de contagios y evitar que el sistema de salud se sobrecargue , sostenía. Además, justificaba las decisiones tomadas, y agregaba que “mantener las escuelas abiertas tiene, por ejemplo, efectos positivos en la salud infantil y permitir que las personas trabajen es positivo para la salud pública. Y en ese momento hubo otro capítulo con Chile que permitió que su Ministro de Salud Pública quien dijo Chile “realiza ocho veces más test que Argentina , y consideró que “es prematuro e inconducente comparar realidades que a lo mejor son incomparables”

En el siguiente anuncio se multiplicaron los errores en las famosas filminas. Alberto Fernández utilizó un gráfico en el que se comparaba con algunos países americanos, pero los datos eran todos incorrectos. Esto generó las respuestas del gobierno paraguayo, que emitió un comunicado. Y nuevamente de un chileno: en este caso el embajador en la Argentina, también rectificó la información.

En otro de los anuncios posteriores Fernández utilizó como contraejemplo al País Vasco (Euskadi no es un país sino una región española). Sostuvo que allí se saturó el sistema de salud y que hubo que elegir “quién se salvaba y quién se moría”. El presidente del gobierno vasco, Iñigo Urkullu Renteria, sostuvo que esa afirmación era falsa y envió una protesta formal a través de la delegación vasca en Buenos Aires. “Habida cuenta de lo extremadamente sensible del tema y del grave daño que puede suponer para la reputación e imagen del País Vasco en Argentina, se ha solicitado una rectificación pública e inmediata , agregaba el comunicado.

IV.  En los últimos meses el Gobierno multiplicó sus oponentes. Fernández denunció que Estados Unidos no ayudó en las negociaciones con el Fondo y luego se desdijo. Criticó al FMI  -no obstante que dedicó seis meses de su gestión en buscar el acuerdo que luego se firmó tras la aprobación en el Congreso-;  a los mercados cuando acusando a funcionarios del gobierno anterior sostuvo que “Seguramente están buscando un golpe de mercado. Sabemos con qué bueyes aramos”, señaló.

Con los bancos dijo sentirse “enojado, preocupado y molesto” luego que se presentaran miles de jubilados, pensionados y beneficiarios de planes, en las sucursales bancarias, en medio de las medidas de confinamiento por la pandemia, a cobrar sus haberes.

Con los que ahorran en dólares y refiriéndose al impuesto País para la compra de la divisa estadounidense sostuvo: “Lo que tiene que saber la gente que viaja para esparcimiento es que hoy en día el dólar es un bien escaso” y (el impuesto) “Es para el que usa los dólares para viajar, para hacer turismo, para ahorrar en dólares”, afirmando que hay que “terminar la práctica” del ahorro en divisas extranjeras.

El en el cuadrilátero y con los supermercados dijo: “Veo que en grandes cadenas de supermercados no quieren bajar sus márgenes (de ganancia). Es antisocial. Estamos preocupados y vamos a intervenir. Sumándose posteriormente a la crítica contra la expresión -poco feliz- del líder de ellas que, ante la pregunta coloquial en un Seminario, de que hacía él con respecto a la inflación respondió “remarcar precios”.

Avalado en una supuesta teoría del “lawfare” se sumó a su vice y ha sido protagonista de cuantas descalificaciones fueren menester para presionar al Poder Judicial y en especial a su cabeza, la Corte Suprema de Justicia. El presidente ha cargado en forma lesiva contra la institucionalidad, aunque diga lo contrario, en su imputación a la CSJN tras cuestionar su funcionamiento y sostener que “empezó a degradarse su credibilidad” a partir de la gestión del ex presidente Macri. “Quiero ser respetuoso de las instituciones, pero también soy un hombre que respeta el estado de derecho y que entiende que la Justicia es uno de los tres poderes de la República. Hay algo que está funcionando mal, hay un problema de funcionamiento muy serio”.  Lo que está funcionando mal es su embestida, su intromisión en la división de poderes que hace al funcionamiento republicano de una Nación.

V. Por razones de espacio no le dedicamos párrafos a sus otros enemigos: los productores agropecuarios (aunque la agroindustria sea la que aporta más dólares genuinos por exportaciones); a los vecinos de la Ciudad de Buenos Aires y por supuesto a los legisladores y, en general a toda la oposición de Juntos por el Cambio.

Cabría preguntarle al Presidente: ¿ya que a todos sus adversarios -a los que tuvo o a los que se creó- les ha dedicado desde filminas hasta irónicas parrafadas en sus alocuciones verbales, no resultaría saludable que a los verdaderos enemigos, que están en su coalición de gobierno, lo que ha provocado un desgobierno, los señale e identifique?

 

 

 

a los legisladores de Juntos por el Cambio, a los vecinos de la Ciudad de Buenos Aires, a las fábricas de alimentos y a los productores agropecuarios, entre una larga lista de adversarios.