LISANDRO DE LA TORRE

0
46
Hoy se cumplen 82 años de la trágica muerte del Dr. Lisandro de la Torre. Fundador del Partido Demócrata Progresista, notable tribuno, poseedor de una oratoria brillante y de un coraje cívico irrepetible.
Su sabiduría jurídica inspirada en el federalismo lo llevó a ser graduado con su tesis sobre Autonomía Municipal que aun hoy moviliza a los sectores más progresistas de la sociedad . Su convicción respecto a que la cercanía entre el municipio y la autoridad era la base de la pirámide política cuyo vértice era la Nación y no a la inversa llevaron a plasmarse en letra escrita en la Constitución de Santa Fe de 1921.
Su sapiencia y agnosticismo lo llevó a hacer pública su convicción de la necesaria separación de la Iglesia y el Estado muy declamada pero nunca ejecutada.
Su conducta ética y moral incuestionables lo llevaron a renunciar a su banca de Senador Nacional por la provincia de Santa Fe en 1937 ante el recordado “crimen en el Senado de la Nación” cuando, investigando el negocio de las carnes entre el RU y la Argentina, y el negociado corrupto de la estructura política conservadora de entonces, generarían los tres disparos -que si bien fueron a él dirigidos- dieron en el cuerpo del senador electo Enzo Bordahabere (PDP), causándole la muerte. Allí fue cuando se lo oyó gritar “se ha de saber quien fue el matador. Se necesita saber quién fue el asesino”.
El matador un ex policía brava del conservadurismo de entonces, Ramón Valdés Cora. (indultado por el Pte Juan D. Perón, en 1952). El asesino, la corrupción de la estructura política gubernamental de entonces
En esos dos años -entre los que abandonó la política y se produjo su muerte- dictó cuatro conferencias que fueron editadas bajo la denominación de “Intermedio Filosófico” (puede descargarse gratuitamente desde Internet) que provocó una agria polémica con Monseñor Gustavo Franceschi, director de la revista Criterio y canónigo, con rango de Obispo, de la Catedral metropolitana. Esa polémica que consta de 4 capítulos fue cerrada por una secreta orden de la Iglesia a Monseñor Franceschi al ver que de la Torre llevaba una gran ventaja racional sobre sus dichos y el cuestionamiento precisamente a la Iglesia y al dogma. Abrumado por el impecable razonamiento del tribuno nacido en Rosario, culminó su debate con una acusación de “comunista vergonzante”.
Tardía calificación a quien ya, el pueblo argentino, había nominado como “Fiscal de la Patria”.
En su postrer carta de despedida a amigos y familiares narra su concepción ideológica: “Si ustedes no lo desaprueban desearía que mis cenizas fueran arrojadas al viento. Me parece una forma excelente de volver a la nada, confundiéndose con todo lo que muere en el Universo”.
Fueron sus ideas, sus principios, la lectura de ese Intermedio Filosófico en mi adolescencia, su ética, su conducta, su sapiencia, la que me indujo a hacer mis primeras armas políticas en ese Partido por él fundado.
Sea este mi modesto homenaje al “Fiscal de la Patria” y el anhelo de que su vida, más que su muerte, sea recordada en momentos tan confusos de nuestro país.