SOBRE LLOVIDO…

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Economia y corona virus

La pandemia del CEMID 19, más conocido como coronavirus  -algún científico del gabinete nacional, quizás el Ministro de Salud-  debiera informar si se trata de un virus que tiene coronita, sobre todo por lo rápido que llegó sin tener tren bala ni migrar a la estratosfera desde una plataforma instalada en una provincia china y  más allá de lo inesperado de su llegada cuando el “científico” integrante del gabinete como Ministro de Salud, nos había ilustrado con la distancia geográfica de China, pensando sin dudas que pocos argentinos sabían eso  (Es probable que el Ministro haya pensado en el tren bala y recordado que para ir de Retiro a Rosario se tardan poquito más de seis horas.), viene causando dificultades, no solo a la salud sino a la Economía local y del mundo.

Lo cierto es que el virus se desmarcó de los pronósticos y entonces comenzaron a viralizarse  -valga la expresión más que nunca-  las profesías de Nostradamus, los mensajes extraterrestres, las siete plagas de Egipto y cuanta superchería pudiera venir bien a quien se lucía con ella como si de vidente se tratara y su intención fuera la de ganar puntos en el rating de la tele. Pero NO estimado lector, el virus estaba  -está- presente, vivito y coleando, viajó no en los míseros carros de cartoneros a quienes se les suelen atribuir cuantos males existen aunque ellos sean provenientes de la riqueza, se cargó a unos cuantos de países sub y de países desarrollados (Italia por ejemplo) y -lo peor- parece que la geografía le ha quedado chica porque de pronto se termina de confirmar hace horas (estoy escribiendo esto el sábado a las 23) un caso en Rosario.

Convengamos en aclarar que un caso no es una muerte, sino una persona  que,  debidamente tratado, con la lógica cuarentena  (a propósito por qué se dice cuarentena a los 14 días de enclaustramiento que hay que padecer… porque con ese criterio se podría denominar del mismo modo a las quincenas obreras que son cobradas… y atribuírselas a cuarenta días de trabajo… metodología que algún cerril capitalista debe estar estudiando),  el paciente hace que se recupere y vuelva a su vida normal, diríamos mejor que aquel que no la ha padecido porque ha generado ya sus defensas a futuro. Pasa que hay demasiados para los que el futuro no existe o no va a existir por la misma razón y que son los aglutinados en la común denominación de “pacientes de riesgo”. No me entienda mal lector o lectora, pacientes de riesgo tampoco necesariamente son muertos,  aunque a futuro, todos terminemos en esa.

Pues bien qué ha pasado e incidido en la Economía: el trabajo es uno de los factores principales de la producción, junto a la tierra y el capital y a lo que la moderna economía ha agregado, acertadamente,  la empresa. Pues bien, imaginemos que una fábrica de papel que cuenta con 400 trabajadores de pronto se encuentra que uno de ellos en razón de que es un alto ejecutivo ha debido viajar a China… o a USA o a Italia para cerrar importantes negocios para la empresa. Cuando llega  -si es que puede porque pueden haber ocurrido dos razones que se lo impidan: disposición legal dictada en tal sentido en el transcurso de su viaje o que la aerolínea le haya cancelado el vuelo por razones de sanidad-  inmediatamente debe entrar en aislamiento y por 14 días -siendo optimista en el supuesto que el isopado no dé positivo-  nadie de la empresa se enterará qué paso con esos negocios que iba a concretar. Pero, mientras tanto,  a la empresa no le llegan los insumos básicos para blanquear la pasta celulósica con la que la empresa produce el papel porque los vuelos han sido cancelados o el país ha vedado la entrada de los mismos y lógicamente no puede producir ni vender en el mercado interno o mediante exportación de los mismos ya que no pudo producirlos.   Pero el circuito no se ha cerrado allí y con esa empresa  -puede haber una decena de empresas que se dediquen a la misma actividad y atraviesen situación parecida-  pero lo que ha quedado demostrado es que las aerolíneas que debían transportarlo tampoco lo han hecho con lo que no solo hay cientos de pasajeros en estado incertidumbre, si no toda una tropa de tripulación de las mismas que no trabajan porque no pueden levantar vuelo ya que no tienen aeropuerto de destino o, mejor dicho, teniéndolo, lo tienen cerrado a a sus aterrizajes con lo que la preocupación empieza a llegar a las empresas de aeronavegación  -y trabajadores de aeropuertos cerrados-  que comunican su cancelación a las agencias de viajes  que suman (ya hay miles de trabajadores y trabajadoras que no están trabajando)  a sus propios empleados  (que son centenas en el mundo) a la carencia de labores. No hay ni un tranquilo turista dispuesto a viajar y tampoco un apresurado ejecutivo que quiera hacerlo. Pero los tickets  se han expendido, cobrado algunos y otros, los muchos más, a cobrar vía tarjeta de crédito con lo que, de pronto,  la alarma se transmite a las entidades financieras emisoras de las mismas que entenderán que si si no se les ha brindado el servicio tampoco podrán cobrar el crédito y los bancos viven del spred emergente entre los depósitos que reciben y los créditos que otorgan.

Pero hay más… como los aviones no vuelan y están estacionados en algún hangar, no hay compra de combustibles por lo que las productoras, refinadoras y expendedoras del mismo minimizan la oferta y requieren de muchísimo menos personal con el que habitualmente cuentan,  por lo que  los gerentes de RR HH empiezan a golpearse la cabeza contra la pared en busca de alguna solución. Claro está que todo ello siempre que hayamos tenido la suerte que en esa cadena de empresas de aeronavegación, agencias de viaje, proveedoras, refinadoras y expendedoras de combustible no haya un presunto sospechoso que paralice la actividad completa de la empresa o que  -aun peor-  ese tripulante haya contactado en algunas de sus escalas con familiares o amigos que han sido comunicados que, inmediatamente, en sus países, deberán acogerse “gustosamente” a la cuarentena impuesta.

Ese sencillo encadenamiento está provocando millones de dólares de pérdida en la Economía mundial. Se advierte rápidamente en la caída de los índices de medición de las grandes bolsas internacionales, en la depreciación de sus monedas y de sus activos nacionales (cada vez que un bono pierde valor es porque la gente huye del mismo lo que provoca el aumento de lo que se denomina “riesgo país” que no es sino un índice que indica la certeza que tiene el inversor en la compra de una bono de Estados de Unidos de largo plazo con otro  -por ejemplo, de nuestro país,  en el mismo lapso-. Y ello provoca situaciones más que conocidas para estos países (de los que no hay muchos), al caer el precio de los bonos,  inversores oportunistas  -verdaderos clanes en busca de riqueza-  optan por agruparse y comprarlos a precio muy barato y los venderán luego de algún tiempo  -the time is gold y el tiempo a ellos no les interesa-  a precios más acordes con las nuevas realidades. Se los llaman “Holdouts” o fondos buitres  ¿No sé si Ud. recuerda su nombre?.

Ello ha movilizado a que las dos fuentes de aportes principales muevan sus piezas con  rapidez para evitar el agravamiento de la situación: el BM ya ha destinado 12.000 millones de dólares para inyectar a la Economía…  están disponibles,  para ahora y  vaya a saber cuántos más  deberá aportar para rearmar la estructura al finalizar la pandemia.

Y LA ARGENTINA

Y mientras tanto nosotros padecemos la pandemia del virus maldito y la de los malditos virus que siguen destrozando la Economía: Keynes dijo  -mal que le pese a los antikeynesianos y a los excesivamente keynesianos-  que la confianza hace al hombre de negocios y es una de las principales variables de la macroeconomía. Todo puede hacer suponer que va bien que si el presagio es la tormenta seguro que todo y pronto andará mal.

Negociar con el FMI es más fácil que con los tenedores privados porque es un interlocutor único y sabe que no hay quita  -por Estatuto no puede hacerlo más allá de que la Arquitecta egipcia lo haya sugerido desde Cuba-  pero sí hay pago. Los privados son muchos y si bien están agrupados en “fondos”, también son varios con intereses diferentes. Recuperar confianza para encuadrar en lo dicho por Keynes, no pareciera que se esté logrando (más allá del COVID 19)… porque cuando Ud. necesita dólares genuinos  -recordar que la maquinita de los “verdes ¿o azules?” está en la Reserva Federal de USA-  los logra exportando, pero si usted lo sabe eso y a quienes exporta los desalienta para que lo haga (suba de retenciones efectivas a la soja y derivados y posibilidades abiertas a maíz, trigo… es muy probable que quien lo haga no se disponga a producir por nada). Si Ud los alienta, como han hecho los países que crecieron (no necesariamente con esos bienes) carecerá de los dólares para sostener la ineficiencia del gasto público improductivo (y pondrá en evidencia la burocracia administrativa que en gran parte lo es) pero los tendrá como fondo que servirá para el pago de deuda y para recobrar la confianza de inversores.

No piense en Vaca Muerta,  como hace 75 años se pensaba en que una buena cosecha sacaba a la Argentina… tiempos idos aquellos. El precio del petróleo internacional se ha desmoronado por los encontronazos geopolíticos de Arabia Saudita y Rusia… y Vaca Muerta por cambios de reglas de juego institucionales y  restricciones de precio impuestas por el Estado a los precios de ventas de los combustibles (que en algún momento saltarán por el aire, nadie quiere trabajar sin ganar) y, a largo plazo  -es cierto que a muy largo plazo- las energías renovables ganarán terreno y harán sentir que el petróleo cada vez compensa menos sus costos de extracción con sus precios de venta. Hace un año se despidió de los puertos argentinos al último barco gasífero. ¿Habrá que ponerse la corbata esta vez y pronto para recibirlo?

No estamos bien. No nos mintamos a nosotros mismos. La presión fiscal incrementada sin otro sentido que el de mantener una gasto público que ha venido aumentando incesantemente desde hace 70 años, la producción estancada, la inflación que  -reprimida- sigue siendo alta por más que los 2 puntos del mes pasado sea la mitad del de unos meses atrás, la emisión espuria que se viene haciendo que terminará espiralando una inflación contenida con los “precios cuidados” (que sirven para amortizar a los no cuidados), las tarifas contenidas y los precios de los combustibles con ligerísimas alzas que no alcanzan, las paritarias  -sobre todo las estatales-  sin formalizarse, constituyen un cóctel de difícil digestión…

Y sobre esta lluvia… queridos amigos… el corona virus.